Con una brillante ingeniería y bella construcción, los edificios de la ciudadela de Machu Picchu son característicos de la clásica arquitectura inca. Piedras pulidas, formadas por algunas de los mejores canteros que ha conocido el mundo, encajan con asombrosa precisión. Puertas y ventanas trapezoidales, a menudo elaboradas hacia impresionantes vistas y alineadas con importantes hitos espirituales, se inclinan ligeramente hacia el interior. Las paredes inclinadas son notablemente resistentes a los movimientos sísmicos de la región.
La ciudadela de Machu Picchu se divide en tres zonas arqueológicas. Las estructuras más icónicas - Intihuatana, el Templo del Sol, y la habitación de tres ventanas - se encuentran en el Zona Sagrada. La segunda zona, un sector reservado para la nobleza, incluye filas de casas construidas en una pendiente. Por último, la zona popular, en la parte sur de la ciudad, sirvió como vivienda para la mayoría de la población.
La ciudad está conectada por una red laberíntica de escaleras, plataformas y conductos, y en algunos lugares hasta diez gradas han sido elaboradas de una sola piedra. Fuentes, esculpidas en la roca, están interconectadas por canales en piedra. Bordeada por terrazas en la ladera de los colinas, crearon espacio para el cultivo agrícola, así como una defensa contra los invasores.
Descubrimientos arqueológicos contemporáneos siguen revelando nuevas capas en el misterio de esta enigmática ciudadela, haciendo de Machu Picchu un fascinante destino internacional sin fin.